Espacios que explotan: la arquitectura oculta de la sociedad del rendimiento
“ Hablar de cansancio y de agotamiento es hablar de mí, de ti, de nosotros, de nuestra sociedad del rendimiento y la autoexplotación”.
Cómo los entornos de trabajo alimentan la sociedad del cansancio descrita por Byung-Chul Han
Me he preguntado si esa teoría que Byung-Chul Han describe desde la filosofía en La sociedad del cansancio —el paso de la sociedad disciplinaria a la sociedad del rendimiento, donde el sujeto se explota a sí mismo bajo el mantra del "tú puedes"— está relacionada de alguna manera con los espacios de trabajo.
Recopilando información, he encontrado su reflejo directo en la psicología ambiental y las neurociencias.
Seamos conscientes o no, diseñamos espacios que potencian esa autoexplotación, eliminando las fronteras del descanso y perpetuando el agotamiento crónico.
En La sociedad del cansancio, Byung-Chul Han sostiene que hemos pasado de una sociedad disciplinaria ("debes") a una sociedad del rendimiento ("puedes"). El trabajador ya no es explotado principalmente por otro, sino que se convierte en empresario de sí mismo, explotándose y llevándose hasta la extenuación continua.
Desde esta perspectiva, el burnout (o síndrome de desgaste profesional), estado de agotamiento físico, mental y emocional crónico, es la patología de nuestra sociedad.
“Los espacios no son neutros. Y los de trabajo, por ende, tampoco”.
La ciencia habla: el entorno laboral influye en el agotamiento
En la revisión sistemática “A systematic review including meta-analysis of work environment and burnout symptoms, tras el análisis de 25 estudios, se concluyó que el agotamiento emocional está fuertemente relacionado con factores estructurales del trabajo. Factores como las elevadas demandas laborales, el escaso control sobre la tarea o la sensación de injusticia organizacional, fomentan ese estado de agotamiento.
Neurociencias y oficinas abiertas: el exceso de fatiga cognitiva
En su libro, Han argumenta que el exceso de positividad y la hiperatención fragmentan nuestra mente. Científicamente, los espacios completamente abiertos o diáfanos cooperan con este desgaste.
En los años 50 surgieron en Alemania las oficinas abiertas (open-plan office), tras la Segunda Guerra Mundial con el concepto Burolandschaft (paisaje de oficina), buscando organizar el espacio de forma más fluida y colaborativa. Vivieron su boom en los años 90 y 2000, con el nacimiento de la cultura startup y el auge tecnológico de Silicon Valley. El objetivo era crear espacios modernos, sociales y dinámicos. Y democratizar el espacio, frente a los despachos jerarquizados.
En estos open space, la atención se convierte en un recurso constantemente drenado, provocando mayor estrés, menor satisfacción laboral, más distracciones y menor privacidad, lo que provoca una elevada fatiga mental. 31 estudios revisados en la investigación “A Comparison of Psychological and Work Outcomes in Open-Plan and Cellular Office Designs: A Systematic Review”, así lo confirman.
La pérdida de privacidad como mecanismo de autoexplotación
La pérdida de privacidad es uno de los problemas clave en las oficinas abiertas. Las personas se sienten observadas, no solo por superiores sino por otros compañeros. Entonces la tendencia del trabajador es autocontrolarse, reducir sus pausas o aumentar su propia vigilancia, interiorizándola.
Ethan Bernstein y Stephen Turban en su estudio “The impact of the ‘open’ workspace on human collaboration” apuntan que, al eliminar las paredes, la interacción cara a cara no aumentó, sino que disminuyó en un 70%. Concluyeron que el ser humano tiene la necesidad natural de privacidad y límites, y al verse expuesto en un espacio abierto, se activa una respuesta de estrés y la sensación de estar siendo juzgados constantemente.
El Síndrome del Edificio Enfermo: ¡We are Nature, my friend!
Estudios sobre diseño biofílico, han demostrado que trabajar en espacios con iluminación artificial deficiente, mala ventilación (altos niveles de CO2) y sin contacto con la naturaleza reduce la función cognitiva y fatiga el sistema nervioso.
La arquitectura corporativa tradicional ha ignorado las necesidades biológicas a lo largo de los años, creando espacios de trabajo hostiles para los propios trabajadores, privando al organismo de reguladores naturales de estrés como la luz solar o el aire limpio.
Resulta inspirador el macroproyecto de investigación del programa Healthy Buildings (Edificios Saludables) del Centro para la Salud y el Entorno Global de la Harvard T.H. Chan School of Public Health. En él, los investigadores de Harvard siguieron a empleados de oficina reales en sus puestos de trabajo cotidianos, comparando edificios corporativos tradicionales con otros que contaban con certificaciones verdes como LEED, exigentes con criterios de diseño biofílico, calidad del aire y luz artificial. Con este estudio, probaron científicamente que el cuerpo humano se agota el doble de rápido cuando intenta producir en un entorno "antinatural": cubículos cerrados, rodeado de hormigón, luz fluorescente, aire viciado…
La necesidad de un espacio de contemplación
En su libro, Byung-Chul Han aporta el remedio al cansancio: la vida contemplativa, el aburrimiento profundo, el no hacer nada. Sin embargo, nuestra sociedad ha discurrido en un sentido opuesto y, los espacios en los que habitamos, también están diseñados bajo la premisa del hiperactivismo.
El diseño de espacios de descanso en los lugares de trabajo se perfila como una solución no solo a la hiperactividad, sino a los ambientes abiertos con exceso de ruido, interrupciones, estímulos visuales y falta de control ambiental.
La sociedad del rendimiento descrita por Byung-Chul Han no solo se expresa mediante culturas organizativas orientadas a la productividad. También se materializa espacialmente en entornos de trabajo que eliminan el refugio, reducen la autonomía ambiental y mantienen al trabajador en un estado constante de exposición, vigilancia e interrupción.
“El burnout surge tanto de lo que hacemos como de los espacios desde los que lo hacemos”.
Algunos estudios interesantes que demuestran que algunos entornos espaciales refuerzan los mecanismos de autoexplotación, hiperatención y vigilancia interiorizada, expuestos filosóficamente por Han.
Aronsson et al. (2017): “A systematic review including meta-analysis of work environment and burnout symptoms”.
James, Delfabbro & King (2021): “A Comparison of Psychological and Work Outcomes in Open-Plan and Cellular Office Designs: A Systematic Review”.
Jahncke et al. (2011): “Open-plan office noise: Cognitive performance and restoration”.
Sander et al. (2021): “Open-plan office noise is stressful: multimodal stress detection in a simulated work environment”.
Alexander et al. (2024): “Office Openess Affects Stress Regulation and Teamwork: A Neurophysiological Field Study”.